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Devocionales 27 de agosto de 2026 39 lecturas

Dios está aquí

A través de Salmos 139:7-12, explora cómo la presencia constante de Dios nos sostiene en los momentos de soledad o dificultad, y transforma nuestras decisiones diarias.

Dios está aquí

Dios está aquí

 

Texto Bíblico Base
Salmos 139:7-12
¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?...
[Ver pasaje completo en Salmos 139:7-12]
...Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Nunca estamos fuera de la presencia de Dios

Hay momentos en los que podemos sentirnos completamente solos. Podemos estar rodeados de personas y, aun así, experimentar una profunda sensación de abandono. Hay noches en las que nadie sabe lo que estamos pensando. Hay luchas que no sabemos cómo explicar.

Pero la Escritura nos recuerda algo que nuestras emociones pueden hacernos olvidar: nunca estamos fuera de la presencia de Dios.

David pregunta: "¿A dónde me iré de tu Espíritu?". La pregunta ya contiene la respuesta. No existe un lugar en el universo donde podamos escapar de Dios.

Esto puede producir temor cuando estamos intentando escondernos, pero puede producir un consuelo inmenso cuando estamos sufriendo. El mismo Dios que ve nuestro pecado también ve nuestro dolor. El mismo Dios que conoce nuestras rebeliones conoce nuestras lágrimas.

La presencia de Dios confronta nuestra oscuridad

Nos gusta pensar que existen espacios privados en nuestra vida donde nadie puede vernos. Hay pensamientos que nunca expresamos, actitudes que escondemos y decisiones que preferimos mantener lejos de la mirada de los demás.

Pero Dios no solamente observa lo que hacemos públicamente. Él conoce nuestro corazón.

Esta verdad debería producir en nosotros reverencia. No podemos vivir una doble vida delante de Dios. No podemos ocultarnos detrás de una apariencia religiosa. Él nos conoce completamente.

Y, sin embargo, qué maravilloso es que el Dios que nos conoce completamente no nos abandone.

Cuando somos confrontados por su santidad, no necesitamos correr lejos de Él. Necesitamos correr hacia Él. Podemos confesar, arrepentirnos y encontrar misericordia.

La presencia de Dios también sostiene al que sufre

La omnipresencia de Dios no es solamente una doctrina que debemos comprender. Es una verdad que podemos abrazar cuando atravesamos momentos difíciles.

Cuando estás en una habitación donde nadie puede acompañarte, Dios está allí. Cuando atraviesas una enfermedad, Dios está allí. Cuando tienes que enfrentar una conversación difícil, Dios está allí. Cuando lloras en silencio, Dios está allí.

Quizá tú no puedas sentir su presencia en cada momento. Pero la ausencia de una sensación no significa la ausencia de Dios. Nuestra seguridad no descansa en lo que sentimos, sino en quién es Él.

Hay una mano que puede sostenernos incluso cuando nuestras propias fuerzas se terminan. Hay una presencia que no depende de las circunstancias. Dios está allí.

La presencia de Dios cambia nuestra manera de caminar

Vivir conscientes de la presencia de Dios cambia las pequeñas decisiones de cada día. Cambia la manera en que hablamos con nuestro cónyuge. Cambia la manera en que tratamos a nuestros hijos. Cambia nuestra conducta cuando nadie más nos está observando.

También cambia nuestra manera de enfrentar las dificultades. Ya no caminamos solos. No significa que todo será fácil. Significa que nunca estaremos abandonados.

Jacob despertó y dijo: "Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía". Quizá nosotros también necesitamos despertar. Dios ha estado presente en momentos que no supimos reconocer. Nos sostuvo cuando pensábamos que estábamos solos. Nos guardó cuando ni siquiera éramos conscientes de ello.

Dios está aquí. Y esa verdad puede cambiar nuestro día.

Aplicación

Hoy intenta vivir conscientemente delante del rostro de Dios. Antes de comenzar tu trabajo, recuerda que Dios está allí. Antes de entrar en una conversación difícil, recuerda que Dios está allí. Cuando aparezca una tentación, recuerda que Dios está allí. Y cuando llegue la noche y te sientas cansado, recuerda que Dios también está allí.

Pregúntate: ¿cómo cambiaría mi manera de vivir si realmente recordara durante todo el día que Dios está presente?

No uses esta verdad solamente para sentirte vigilado. Úsala para recordar que estás cuidado. El Dios que ve todo también puede sostenerte en todo.

Oración

Señor, despierta nuestro corazón a tu presencia. Perdónanos por las veces que vivimos como si estuvieras lejos. Cuando pequemos, danos humildad para regresar a ti. Cuando suframos, danos confianza para descansar en tu cuidado.

Cuando estemos solos, recuérdanos que nunca estamos abandonados. Que podamos caminar cada día delante de tu rostro con reverencia, confianza y gozo. Amén.

Etiquetas: # Infinitud # Atributos de Dios
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