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Devocionales 28 de agosto de 2026 38 lecturas

El Dios que sostiene todas las cosas

Un devocional basado en Hebreos 1:1-3 que nos recuerda que no tenemos que intentar controlar el futuro. El mismo Dios que sostiene el universo, sostiene tu vida y tu salvación.

El Dios que sostiene todas las cosas

El Dios que sostiene todas las cosas

 

Texto Bíblico Base
Hebreos 1:1-3
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Dios no solamente creó el mundo, también lo sostiene

A veces pensamos en la creación como algo que ocurrió en el pasado. Dios creó y luego la historia simplemente continuó. Pero la Biblia nos presenta algo mucho más profundo. Dios no solamente creó todas las cosas; Él las sostiene.

Cada respiración que tomamos, cada latido de nuestro corazón y cada día que recibimos son parte de una existencia que depende de Él.

Eso significa que el universo no está abandonado a su suerte. Tampoco nuestra vida. El Dios que puso orden en la creación sigue sosteniendo aquello que creó. Su poder no se agotó en el principio. Su autoridad no disminuyó con el paso de los siglos. Dios sigue siendo Dios.

Nuestro futuro no depende de nuestra capacidad de controlarlo

Una de nuestras mayores fuentes de ansiedad es querer controlar el futuro. Pensamos en lo que podría ocurrir mañana, el próximo mes o dentro de varios años. Intentamos anticiparnos a todo porque creemos que, si conseguimos suficiente control, finalmente estaremos seguros.

Pero nadie puede controlar el futuro. Podemos planear, trabajar y actuar responsablemente, pero no podemos garantizar lo que sucederá. Y quizá esa sea precisamente una de las razones por las que Dios nos invita a confiar en Él.

No tenemos que sostener el futuro porque Dios ya está allí. El mañana que nosotros todavía no conocemos no es desconocido para Él. Lo que para nosotros es incertidumbre está bajo su conocimiento y autoridad.

El poder de Dios alcanza también nuestra fragilidad

Quizá alguna vez has pensado que tu situación es demasiado complicada para Dios. Tal vez hay problemas familiares que parecen no tener solución, decisiones que te abruman o heridas que llevan demasiado tiempo abiertas.

Pero el poder de Dios no disminuye frente a nuestra fragilidad. Nosotros somos débiles y nos cansamos. Nuestra memoria falla, nuestro ánimo cambia y nuestras fuerzas tienen límites. Dios no tiene esas limitaciones.

Esto no significa que Dios siempre hará exactamente lo que nosotros queremos. Significa que podemos confiar en su poder y en su sabiduría incluso cuando no entendemos sus caminos.

El descanso cristiano no consiste en saber cómo terminará cada historia. Consiste en saber quién sostiene la historia.

El Dios que sostiene el universo también sostiene nuestra salvación

El pasaje no termina hablando solamente del poder creador de Dios. Nos lleva hasta Cristo y nos recuerda que Él efectuó la purificación de nuestros pecados. Aquí encontramos una esperanza mucho mayor que cualquier solución temporal. El Dios que sostiene todas las cosas ha actuado para salvarnos.

Nuestra seguridad más profunda no está en que nosotros podamos sostenernos a nosotros mismos, sino en que Dios ha provisto en Cristo aquello que nosotros jamás podríamos producir por nuestras propias fuerzas.

Por eso podemos descansar. El Dios que sostiene el universo también puede sostener nuestro corazón.

Cuando el miedo diga que todo se está desmoronando, recuerda quién sostiene todas las cosas. Cuando tu propia debilidad te haga pensar que no podrás continuar, recuerda que tu vida no descansa únicamente en tus fuerzas. Dios sostiene.

Aplicación

Piensa en aquello que actualmente estás intentando controlar con todas tus fuerzas. ¿Qué sucedería si realmente lo entregaras a Dios? ¿Qué preocupación estás cargando como si todo dependiera de ti?

Haz hoy un acto sencillo de confianza. Habla con Dios específicamente de aquello que te preocupa. No necesitas utilizar palabras complicadas. Dile exactamente qué temes y entrégaselo.

Después, recuerda durante el día: no soy yo quien sostiene el universo. Dios lo sostiene. Y si Él sostiene todas las cosas, puedo confiar en Él con aquello que no puedo sostener.

Oración

Padre, muchas veces vivimos cansados porque queremos controlar aquello que solamente tú puedes sostener. Perdónanos por nuestra ansiedad y nuestra falta de confianza. Enséñanos a descansar en tu poder.

Cuando nuestras fuerzas se terminen, recuérdanos que las tuyas nunca se terminan. Y sobre todo, gracias porque en Cristo has provisto nuestra salvación. Sostén nuestro corazón cuando tiemble y enséñanos a descansar en ti. Amén.

Etiquetas: # Infinitud # Atributos de Dios
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