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Devocionales 8 de octubre de 2026 8 lecturas

El poder ilimitado del Dios creador

Jeremías 32:17 nos recuerda que para Dios no hay nada imposible. Aprende a confiar tus mayores problemas en la soberanía de un Dios cuyo poder jamás se agota.

El poder ilimitado del Dios creador

El poder ilimitado del Dios creador

Texto bíblico base
¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti. (Jeremías 32:17)

La omnipotencia divina revelada en la creación

Cuando levantamos la vista y contemplamos la inmensidad del cielo, las estrellas y el orden del universo, estamos viendo apenas una muestra pequeña del poder de Dios. Nuestro Señor no necesitó herramientas, materiales previos ni ayuda de nadie para crear el mundo en el que vivimos, sino que simplemente habló y las cosas comenzaron a existir.

Él sostiene las galaxias enteras con la misma facilidad con la que cuida de una pequeña criatura sobre la tierra. Dios es todopoderoso por naturaleza; Su fuerza no tiene límites humanos ni depende de nada externo para mantenerse en pie a lo largo de los siglos.

Un poder perfecto que jamás se agota ni disminuye

Los seres humanos nos cansamos con gran rapidez después de realizar un esfuerzo físico o mental y necesitamos descansar para recuperar energías perdidas. Con Dios sucede algo completamente distinto: Él jamás se fatiga, no sufre desgaste alguno y no necesita recargar Sus fuerzas después de realizar una gran obra.

Cuando el Señor sustenta a los seres celestiales, da aliento de vida a la humanidad o calma la furia de los mares, no pierde absolutamente nada de Su propio poder. Dios sigue teniendo hoy exactamente la misma cantidad infinita de fuerza que tenía antes de que existiera el mundo, porque Él es la fuente inagotable de toda la vida.

El error de empequeñecer a Dios ante nuestras dificultades

Con mucha frecuencia caemos en el grave error de imaginar a un Dios pequeño, débil o limitado por las circunstancias difíciles que nos toca enfrentar en la tierra. Cuando aparecen problemas económicos severos, pleitos familiares o diagnósticos médicos preocupantes, actuamos como si el Señor no pudiera hacer nada al respecto.

En lugar de acudir a Él con nuestras cargas más pesadas, nos llenamos de angustia y tratamos de solucionar las cosas con tácticas humanas desesperadas. Tratar a Dios como si fuera incapaz de ayudarnos es una falta de respeto a Su majestad, porque para el Creador de los cielos y de la tierra no existe absolutamente nada imposible.

La confianza inquebrantable en la soberanía divina

Saber que servimos a un Dios omnipotente debe transformar por completo nuestra manera de caminar por este mundo lleno de incertidumbre y temores. Si el Todopoderoso es nuestro Padre celestial por medio de Cristo, podemos dormir en completa paz aun en medio de las tormentas más duras de la vida.

Él no está atado a las crisis económicas ni a las decisiones de los hombres poderosos de este mundo, sino que gobierna sobre todo con sabiduría absoluta. Nuestra fe no se apoya en un optimismo ciego ni en la suerte, sino en el carácter inmutable del Dios soberano que siempre cumple lo que promete y que cuida a Sus hijos con fidelidad.

Aplicación

Piensa por un momento en cuál es ese problema puntual que en estos días te quita el sueño y te llena la cabeza de pensamientos angustiosos. Quizá se trate de una deuda que parece imposible de saldar, una enfermedad que no cede o una ruptura muy dolorosa dentro de tu hogar.

Muchas veces oramos por cosas muy pequeñas porque en el fondo dudamos de que Dios tenga el poder real para intervenir en los asuntos difíciles. Te invito a que dejes de ver tu dificultad como algo más grande que el Señor.

Preséntate ante Él con el corazón abierto, confiésale tus miedos con palabras sencillas y descansa en la certeza de que el mismo Dios que ordenó el universo entero tiene poder de sobra para cuidar de ti y de tu familia.

Oración

Señor todopoderoso, creador de los cielos y de la tierra, nos humillamos delante de tu soberana presencia con reverencia y gratitud. Te pedimos perdón por las veces en que hemos dudado de tu poder, achicándote en nuestra mente y actuando como si estuviéramos solos ante las dificultades de la vida.

Tú eres el Dios de lo imposible, para quien ninguna situación es demasiado difícil ni pesada. Te entregamos hoy nuestras cargas familiares, nuestras necesidades de sustento y las enfermedades de nuestros seres queridos.

Llena nuestro corazón de una fe tranquila que descanse en tu brazo extendido y permítenos vivir con la seguridad de que tú tienes todo bajo control.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Salvador, amén.

Etiquetas: # Atributos de Dios # Omnipotencia
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