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Devocionales 23 de septiembre de 2026 9 lecturas

El valor real que debemos dar a nuestros padres

Basado en Proverbios 23:22. Aprende qué significa bíblicamente darle valor real a tus padres, cuidándolos con paciencia, tiempo y respeto cuando sus fuerzas comienzan a disminuir.

El valor real que debemos dar a nuestros padres

El valor real que debemos dar a nuestros padres

 

Texto Bíblico Base
Proverbios 23:22: Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

El significado de darle peso y valor a la presencia de nuestros padres

En el idioma original de la Biblia, la palabra honra significa literalmente que algo es pesado o valioso. Es la misma idea que se usa cuando hablamos de la gloria de Dios. Honrar a una persona significa tratarla como alguien que realmente importa en tu vida, alguien cuya opinión escuchas y cuyo bienestar tomas en cuenta con seriedad.

Lo contrario de honrar no es solamente insultar a alguien; también es volverlo ligero, tratarlo como si fuera invisible o hacerle sentir que estorba. A veces deshonramos sin levantar la voz, simplemente haciendo un gesto de molestia, mirando al cielo con fastidio o ignorando a nuestros padres cuando intentan hablar con nosotros.

La honra práctica que se demuestra con nuestro tiempo y nuestro dinero

La honra que Dios nos pide nunca se queda en palabras bonitas ni en buenos deseos. En la Biblia encontramos que el verdadero respeto siempre afecta nuestro bolsillo, nuestro tiempo libre y nuestras decisiones personales.

El Señor Jesús reprendió duramente a los religiosos de su época que daban dinero para el templo, pero dejaban a sus padres ancianos sin medicinas ni comida, usando la religión como una excusa para evadir su deber. No podemos decir que somos cristianos comprometidos si servimos en muchos lugares fuera de casa, pero descuidamos las necesidades materiales y emocionales de nuestros propios padres en el hogar.

La diferencia entre obedecer como niños y honrar como adultos

Cuando somos pequeños, la honra se demuestra obedeciendo sin discutir a nuestros padres para aprender a vivir bajo la autoridad de Dios. Sin embargo, cuando crecemos y formamos nuestro propio hogar, la Biblia enseña con total claridad que el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa.

Eso significa que los padres ya no toman las decisiones de nuestra nueva casa. Pero aunque ya no tengamos la obligación de obedecerlos como cuando éramos niños, la obligación de honrarlos nunca termina. Podemos estar en desacuerdo con ellos, tomar decisiones diferentes y decírselo con afecto y respeto, sin necesidad de tratarlos con altanería ni desprecio.

El deber de cuidar con paciencia a quienes van perdiendo sus fuerzas

Con el paso de los años ocurre un cambio inevitable en la vida: aquellos padres fuertes y rápidos que nos llevaban de la mano comienzan a caminar despacio, repiten las mismas historias y necesitan que alguien les ayude con cosas sencillas, como una llamada telefónica o una visita al médico.

La sociedad en la que vivimos suele valorar a la gente solo mientras sea joven y productiva, y tiende a ver a los ancianos como una molestia. Pero delante de Dios, la dignidad de un ser humano jamás disminuye con la edad o con la debilidad física. Nuestros padres siguen siendo personas creadas a imagen de Dios y merecen nuestro cuidado más tierno cuando más indefensos están.

Aplicación

Ponte a pensar por un momento: en tu vida diaria, ¿qué lugar ocupan realmente tus padres? No se trata de si ellos controlan tus decisiones, sino de si verdaderamente te importan su salud, su ánimo y su soledad.

¿Sabes qué medicamentos están tomando hoy, qué les preocupa en esta etapa de su vejez o qué tristezas cargan en su corazón? A veces creemos que con mandar un mensaje rápido de vez en cuando ya cumplimos, mientras ellos pasan días enteros esperando una conversación tranquila o una visita sin prisas.

No guardes el cariño y las palabras de agradecimiento para el día en que ya no estén contigo. Hay muchas personas que gastan demasiado dinero en arreglos florales para un funeral, despidiendo a un padre que durante años solo deseaba que sus hijos se sentaran a tomar un café con él. Si tus padres viven, dales hoy tu tiempo, escúchalos con paciencia y cuida de ellos con hechos concretos.

Oración

Padre celestial, gracias por enseñarnos lo valiosa que es la vida en cada una de sus etapas. Te pedimos perdón por los momentos en que hemos tratado a nuestros padres con impaciencia, por ignorar sus consejos y por hacerlos sentir como una carga en nuestras agendas tan ocupadas.

Abre nuestros ojos para ver sus necesidades silenciosas y llena nuestro corazón de generosidad para compartir con ellos nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestro afecto. Danos la gracia de devolverles un poco del cuidado paciente que ellos tuvieron con nosotros en nuestra niñez.

Te lo pedimos por amor a Tu nombre. Amén.

Etiquetas: # 10 Palabras
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