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Devocionales 13 de agosto de 2026 10 lecturas

Fuimos creados para reflejar a Dios

Un devocional basado en Génesis 1:26-28 que nos enseña nuestro verdadero propósito. Descubre por qué Dios prohibió las imágenes fabricadas por manos humanas y cómo Él trabaja diariamente para restaurar Su carácter en nosotros.

Fuimos creados para reflejar a Dios

Fuimos creados para reflejar a Dios

 

Texto bíblico base
Génesis 1:26-28 (RVR1960): “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Dios no nos llamó a fabricar Su imagen

El segundo mandamiento adquiere una profundidad maravillosa cuando lo relacionamos con Génesis. Dios dice al hombre que no fabrique imágenes de Él, pero en el mismo relato de la creación encontramos que Dios hizo algo extraordinario: creó al ser humano a su imagen.

El hombre no tenía que fabricar una representación de Dios porque Dios mismo había determinado cómo sería reflejado su carácter en la creación. No mediante una estatua. No mediante una figura de oro. No mediante una imagen hecha por manos humanas.

Dios quiso que su imagen fuera reflejada por hombres y mujeres creados para vivir bajo su gobierno.

Esto nos recuerda que nuestra vida tiene un propósito mucho mayor que simplemente sobrevivir, trabajar, acumular cosas o alcanzar metas personales. Fuimos creados para reflejar al Creador.

Nuestra vida debe mostrar el carácter de Dios

Ser hechos a imagen de Dios no significa que seamos dioses. Significa que fuimos creados para reflejar algo de Su carácter. Nuestra manera de vivir debía mostrar algo de Su justicia, bondad, verdad, sabiduría y amor.

Cuando perdonamos, mostramos algo de la gracia que hemos recibido. Cuando actuamos con justicia, reflejamos algo del carácter justo de Dios. Cuando servimos al que no puede devolvernos nada, mostramos algo de la generosidad de nuestro Señor.

Por eso nuestra fe nunca puede reducirse a lo que hacemos cada domingo. Nuestra vida cotidiana también es un escenario donde Dios quiere manifestar Su gloria. Por eso estamos llamados a ser portadores de Su imagen. Esto es, que llevemos frente a todos los demás, como testimonio, que somos Sus hijos.

El pecado deformó aquello que debíamos reflejar

La tragedia del pecado es más profunda de lo que muchas veces pensamos. No solamente hicimos cosas malas. El pecado afectó aquello para lo cual fuimos creados.

Seguimos siendo portadores de la imagen de Dios, pero ahora esa imagen aparece deformada. Fuimos creados para reflejar amor y muchas veces reflejamos egoísmo. Fuimos creados para vivir en verdad y muchas veces escondemos la verdad. Fuimos creados para servir y muchas veces queremos ser servidos.

Podemos reconocer en nosotros esa contradicción. Deseamos hacer el bien, pero luchamos contra nuestro pecado. Queremos amar, pero nos irritamos. Queremos perdonar, pero recordamos la ofensa. Queremos confiar, pero tenemos miedo.

Dios sigue trabajando en nosotros

El hecho de que la imagen haya sido afectada por el pecado no significa que Dios haya abandonado Su propósito. Él no terminó Su obra cuando el hombre cayó. Desde el principio, Dios tenía un propósito de redención.

Por eso podemos mirar nuestra vida con esperanza. No somos un proyecto abandonado. Somos personas a quienes Dios está formando. Él está trabajando en nosotros, aun en aquellas áreas donde todavía vemos mucha debilidad.

La pregunta no es si ya reflejamos perfectamente a Dios. La pregunta es si estamos permitiendo que Él nos transforme.

Aplicación

Observemos nuestra vida cotidiana. ¿Qué mostramos de Dios cuando hablamos con nuestra familia? ¿Qué mostramos cuando alguien nos contradice? ¿Qué mostramos cuando sufrimos? ¿Qué mostramos cuando alguien nos hace daño?

Quizá hoy descubramos áreas en las que la imagen de Dios necesita ser restaurada. No debemos escondernos de esa realidad. Podemos llevarla delante del Señor con humildad, porque Él no sólo nos muestra lo que necesita cambiar; también tiene poder para transformarnos.

Oración

Señor, gracias porque nos creaste para reflejar tu imagen. Reconocemos que el pecado ha deformado mucho de aquello que quisiste mostrar a través de nosotros. Perdónanos por nuestro egoísmo, nuestra dureza y nuestra falta de amor.

Forma nuevamente en nosotros un corazón que refleje tu carácter. Que nuestra familia, nuestros amigos y quienes nos rodean puedan ver en nuestra vida algo de Ti.

Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Etiquetas: # 10 Palabras
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